domingo, 7 de junio de 2026

Elegirán hoy al presidente de Perú

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LIMA, PERU.– Los peruanos acuden este domingo a dilucidar en segunda vuelta quien será su décimo presidente en diez años, sin mayorías claras, pero con la candidata de tintes autoritarios Keiko Fujimori, en su cuarto intento, con una ligera ventaja frente a su competidor de la izquierda, Roberto Sánchez; todo ello bajo el hastío que produce en el electorado una casi perpetua crisis institucional y política.

La última encuesta de Ipsos publicada la semana pasada otorga a la candidata de Fuerza Popular el 38% de los votos frente el 35% de su rival de Juntos por el Perú, después de que a finales de abril estuviera empatados. Sin embargo, está por ver cómo puede haber influido el buen desempeño de Sánchez en el debate televisado del domingo, ya que la ley electoral impide desde este lunes publicar más sondeos.

Fujimori se impuso claramente con el 17% de los apoyos en una primera vuelta marcada por una esperpéntica fragmentación del voto gracias a los 35 aspirantes presidenciales que se presentaron. Después de un reñido conteo que se prolongó durante un mes, Sánchez superó por la mínima al conservador Rafael López-Aliaga.

VISIÒN TOTALMENTE ANTAGÓNICA

Los dos candidatos tienen una visión totalmente antagónica de país. El dilema está en la derecha autoritaria del fujimorismo, cuyo control del Congreso en los últimos años ha planteado un escenario de ingobernabilidad para muchos presidentes, o bien han mantenido a otros, como la muy impopular Dina Boluarte; y una izquierda indigenista, más fuerte fuera de Lima, y de otros grandes centros urbanos.

Sánchez ha utilizado electoralmente esta cuestión de la identidad indígena, se ha paseado incluso con el característico sombrero chotano del expresidente Pedro Castillo, a quien ha ido a visitar a la cárcel, donde cumple una pena de prisión por delitos de rebelión tras intentar disolver el Congreso en diciembre de 2022.

Antiguo ministro de Castillo, Sánchez ya ha prometido amnistiar al expresidente, reformar unas instituciones que considera «secuestradas y subvertidas» por el fujimorismo y reforzar la presencia del Estado en todo el país, con políticas de desarrollo, obras, educación y salud.

Por su parte, Fujimori ha alertado del «caos» que supondría regresar a las fórmulas de 2021, a pesar de que apenas Castillo estuvo un año y no pudo sacar adelante ninguna de sus promesas electorales ante la cerrazón del Congreso, y ha ondeado viejas banderas como la del miedo al comunismo y al fraude electoral.

Precisamente, en el debate del domingo, Fujimori agitó ese fantasma del fraude en las urnas y pocos días antes de la cita de este fin de semana evitó afirmar que aceptaría los resultados en caso de no ganar, algo que recuerda a su postura de 2021, cuando no los aceptó en su enfrentamiento con Pedro Castillo.



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